Los líderes de grupos, equipos o entidades tienen que enfrentarse a distintos retos en su día a día, todos ellos con naturalezas y procedencias diversas. Por ello, es conveniente el desarrollo de una capacidad que permita adaptarse a cada terreno y rendir adecuadamente frente a cualquier problema, algo que conocemos como liderazgo situacional. Dentro de esta metodología, existen varios modelos o estilos que se pueden seguir, que desarrollaremos para su correcta comprensión y posterior aplicación.

Qué es el liderazgo situacional

Si tenemos que darle una definición al liderazgo situacional, podemos decir que es la metodología de liderazgo en la que el líder o gestor es capaz de adaptar sus interacciones a los miembros del equipo y al problema que se presente en cada momento.

Básicamente, trata de crear un entorno laboral en el que se analice y trabaje cada situación particular por separado, tratando también cada equipo o grupo de trabajo de una forma singular, con el fin de conseguir la mayor adaptabilidad y flexibilidad posible.

Características del liderazgo situacional

El liderazgo situacional es una buena manera para mejorar la comunicación en los equipos, puesto que el líder adapta cada situación a las necesidades y características particulares de cada uno de ellos. En función de estas, el líder debe valorar cuál es la mejor vía para motivar, implicar y sacar rendimiento a los trabajadores, y optar por un estilo de liderazgo situacional determinado.

Es evidente que, cuando existen diferentes grupos de trabajo en una empresa, todos ellos variarán en términos de conocimientos, experiencia, confianza y productividad. Por ello, es importante que el líder sea flexible y pueda adaptarse en todo momento, de manera que todos los trabajadores puedan sentirse involucrados y atendidos.

El modelo de liderazgo situacional de Henshey-Blanchard establece seis fases de liderazgo situacional para tener en cuenta:

  1. Establecer el desarrollo y la posición de cada miembro del equipo, relacionándola con el puesto y las responsabilidades del mismo dentro de la organización.
  2. Estudiar el nivel de competencia de cada miembro del equipo.
  3. Analizar qué funciones son las adecuadas para maximizar el rendimiento.
  4. Determinar los conocimientos necesarios para poder obtener este rendimiento.
  5. Atender a los niveles de motivación, de forma individual, de cada miembro del equipo.
  6. Escoger el estilo de liderazgo situacional más adecuado para cada trabajador involucrado en el proyecto.

Estilos de liderazgo situacional

Las ideas que nos proporciona la teoría situacional de Hershey y Blanchard deja una conclusión bastante importante: cada individuo es diferente y funciona de manera distinta, por lo que es preciso adaptar el estilo de liderazgo a cada miembro del equipo para obtener la máxima eficiencia y productividad. A continuación, vamos a ver los cuatro estilos de liderazgo situacional.

Delegativo o de supervisión

Este estilo está directamente orientado hacia los miembros del equipo, por lo que el comportamiento de apoyo y el comportamiento directivo por parte del líder son bastante bajos. Es perfecto para entornos en los que los trabajadores son experimentados, capacitados y autosuficientes a la hora de desarrollar sus tareas.

Dirigirlos de esta manera permite que incremente su confianza, creando una tendencia hacia la innovación y la participación activa, lo que mejora su motivación y sus resultados. La adopción de una postura pasiva por parte del líder caracteriza este tipo de liderazgo situacional.

El liderazgo delegativo o de supervisor suele verse en situaciones donde algún miembro del equipo tiene proyectos o ideas interesantes, y su experiencia y sus capacidades le permiten ponerlas en marcha sin la supervisión directa de un superior. Dándole libertad, se consigue desarrollar al máximo su potencial, por lo que es la mejor vía en este tipo de situaciones.

Participativo o de apoyo

En este tipo de liderazgo situacional, se ejecuta un comportamiento de apoyo notable y elevado, pero se mantiene reducido el nivel de comportamiento directivo. Su orientación también está en los miembros del equipo, y tiene un objetivo motivador para los mismos.

En el estilo delegativo, observamos que los miembros del equipo cuentan con la confianza y la motivación necesarias para desarrollar las tareas por su cuenta. En este caso, los profesionales también tienen la experiencia y las capacidades para hacerlo.

Por ello, el papel del líder se centra totalmente en el apoyo, tratando de motivar en todo momento a su equipo. A través de preguntas abiertas, diálogos constructivos y la aportación de ideas o consejos, se puede abrir el camino para que los trabajadores desarrollen todo su potencial en la tarea en cuestión.

Directivo o de orientación

Podemos considerarlo el estilo opuesto al participativo, ya que su nivel de comportamiento directivo es alto, pero el nivel de comportamiento de apoyo es bastante reducido. Se utiliza cuando los equipos necesitan una constante supervisión directa de su líder.

Esto se puede deber a dos factores principales:

  1. Los trabajadores (o el equipo en cuestión) no cuentan con la experiencia necesaria para cumplir con los objetivos sin esta supervisión.
  2. El compromiso con el proceso a desarrollar es bajo por parte de algunos miembros, y se necesita una supervisión constante para garantizar buenos resultados.

Este estilo se utiliza, de manera muy frecuente, con las nuevas incorporaciones en la plantilla, especialmente si estas no cuentan con mucha experiencia laboral. El líder adopta un rol orientativo, guiando al trabajador en todos los pasos, para que consiga la independencia y la confianza necesaria como para desarrollar sus tareas de manera autónoma.

Persuasivo o explicativo (coaching)

El estilo persuasivo tiene un nivel de comportamiento de apoyo alto. Consiste en ofrecer una supervisión directa mientras se realizan tareas de apoyo hacia el trabajador, como consejos, explicaciones y conversaciones abiertas sobre el proyecto.

Es un estilo de liderazgo situacional idóneo para nuevos trabajadores que tengan una alta motivación a la hora de comenzar a poner en marcha sus tareas. El líder debe estar pendiente de su aprendizaje de forma continua, pero también puede aportar y aconsejar frecuentemente para que el trabajador mantenga la motivación y termine generando resultados positivos.

¿Cómo debe ser un líder que aplique estas metodologías de liderazgo situacional?

En los tipos anteriores, pudimos observar que el enfoque de cada estilo está directamente relacionado con las capacidades, la experiencia y la motivación de los trabajadores. Sin embargo, no podemos olvidar que el líder tiene un rol fundamental, y también debe poseer ciertas competencias necesarias, con el fin de conseguir el éxito en la aplicación de estas técnicas:

  • Confianza. Sin duda alguna, es una cualidad imprescindible para cualquier líder. Este debe contar con la confianza necesaria a la hora de gestionar los equipos de trabajo, además de ser capaz de transmitirla al resto de trabajadores para incrementar la productividad y la motivación de los mismos.
  • Perspicacia. Un gestor de grupo debe estar en constante alerta, identificando cuál es la situación en todo momento y buscando soluciones rápidas para cada problema que se pueda presentar.
  • Empatía. Esta cualidad es muy importante para comprender la situación individual de cada trabajador, y ser capaz de adaptar las acciones a sus necesidades particulares. Un líder empático es capaz de escoger con precisión el estilo de liderazgo situacional que mejor se adapta a cada profesional.
  • Eficacia. Al fin y al cabo, un supervisor tiene que garantizar la resolución de los problemas y el cumplimiento de los objetivos. Por ello, la toma de decisiones es crucial en un líder, y saber llevar sus responsabilidades es un claro indicador de éxito.
  • Flexibilidad. El estilo de gestión indicado puede llegar a variar en el mismo empleado, por lo que la capacidad de adaptación a la hora de aplicar el liderazgo situacional es muy importante.
  • Autocrítica. Como todo profesional, el líder también puede cometer fallos a la hora de guiar y orientar a sus trabajadores. Por ello, es fundamental que este realice, de manera frecuente, una autoevaluación de liderazgo, identificando las competencias que necesita desarrollar y aquellas en las que es más fuerte.

Ventajas y desventajas del liderazgo situacional

En todo modelo de liderazgo situacional, existen ciertas ventajas y desventajas que hay que tener en cuenta. Es importante conocerlas, con el fin de explotar los beneficios y trabajar para que los aspectos negativos tengan el menor impacto posible en los resultados de la empresa.

Ventajas

  • Incrementa la flexibilidad en los equipos. El liderazgo situacional permite adaptarse a las circunstancias de cada equipo y trabajador particular, por lo que son perfectamente flexibles en cualquier situación. Para conseguirla, es imprescindible que se considere tanto el nivel de motivación como las capacidades y competencias de cada individuo.
  • Tiene un enfoque dirigido hacia el grupo. Esta metodología de liderazgo se centra en el grupo, ya que se amolda a las características y necesidades particulares del mismo. El uso de un estilo de liderazgo estandarizado para toda la plantilla dejaría de lado ciertos perfiles, disminuyendo la motivación en los mismos y, como consecuencia, los resultados.
  • Mejora los resultados. Como consecuencia de los dos apartados anteriores, se produce un importante incremento en la productividad del equipo, mejorando los resultados de la empresa. La maximización individual del rendimiento juega un papel importante en esta optimización de los beneficios.

Desventajas

  • Es una técnica a corto plazo. La adaptación y constante flexibilidad hacia los estilos de liderazgo hace que sea imposible aplicar el liderazgo situacional en el largo plazo, puesto que hay que centrarse en las tareas y proyectos activos en la actualidad. Esto puede generar bastantes dudas en los empleados, por lo que una planificación anticipada y consensuada es la mejor solución para evitar este inconveniente.
  • La responsabilidad recae en el líder. Puesto que es el gestor el que debe decidir qué tipo de liderazgo situacional aplicar en cada momento, una mala decisión puede acarrear consecuencias negativas, y la responsabilidad recae totalmente en esta figura.
  • Puede llegar a ser un estilo confuso. Si la ejecución no es correcta y no existe uniformidad a la hora de gestionar el liderazgo, los trabajadores pueden llegar a tener problemas a la hora de identificar su función en el equipo. Por ello, es importante seguir los seis pasos vistos anteriormente en el modelo de liderazgo situacional, con el fin de evitar confusiones y mantener la armonía durante todo el proceso de toma de decisiones.

Ejemplos de liderazgo situacional

Algunas grandes celebridades y personas históricas han aplicado técnicas de liderazgo situacional durante sus mandatos o trayectorias profesionales. Veamos algunos de los casos más conocidos e importantes a nivel global.

John F. Kennedy

El presidente americano, tras convencer a la nación con sus ideas en plena Guerra Fría, tuvo una gran influencia en términos de liderazgo para su población, transmitiendo sus valores de forma directa y efectiva.

Kennedy consiguió adaptar sus ideas a las necesidades y demandas de la población, haciendo que estas funcionen de manera correcta y en sintonía. Sin duda alguna, reunía todas las características necesarias para conseguir el éxito a la hora de aplicar el liderazgo situacional en un país tan grande y poderoso.

Jack Welch

Durante su dirección dentro de la importante multinacional General Electric, Jack Welch fue el encargado de eliminar el sistema de liderazgo autocrático, y comenzó a aplicar el liderazgo situacional para mejorar el rendimiento de su empresa.

A través de la delegación de responsabilidad a cada equipo, basada en la proactividad, la innovación y la participación activa, las ganancias de la empresa se multiplicaron notablemente, lo que le valió para ser nombrado como Mánager del Siglo por la revista Fortune.

Nelson Mandela

Tras una incansable lucha contra las políticas que llevaba el gobierno sudafricano hace varias décadas y una condena que le hizo pasar 27 años en la cárcel, Mandela terminó siendo el primer presidente negro del país.

A través de técnicas situacionales, pudo reaccionar y tomar decisiones adecuadas frente a todos los acontecimientos que sucedieron, ganándose el reconocimiento del mundo entero y recibiendo el premio Nobel de la Paz en 1993.

En resumen, el liderazgo situacional es una metodología muy útil para mantener la motivación y la confianza en los equipos de trabajo, mientras se consigue una mejora del rendimiento general en las diferentes áreas de la empresa. . Y tú, ¿llevas a cabo alguno de estos tipos de liderazgo? ¿Conoces algún otro ejemplo que sirva de inspiración? Cuéntanoslo en los comentarios.