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Para apreciar las ventajas que veo en el coaching online el primer paso es convenir qué es coaching. Pues bien, ésta es mi definición breve (lo que los emprendedores llaman el elevator pitch): “Coaching es una conversación singular entre el Coach y el Cliente que permite a éste CLARIFICAR lo que realmente quiere, REFORMULAR el plan para lograrlo y TRANSFORMAR su realidad profesional y personal, aplicando recursos que creía no tener”

De entrada, no hay ningún elemento en esta definición que cuestione la modalidad online para llevar a cabo estas conversaciones. Por el contrario, como se mostrará más adelante, las sesiones en remoto, por videoconferencia, características de la modalidad online, constituyen un medio que compite ventajosamente con la opción presencial.

Antes de entrar en materia, déjame destacar que el factor fundamental del coaching es la confianza, que se gana con el trabajo por distintos medios: los testimonios de clientes (escritos o verbales), la producción de contenidos por parte del coach en entrevistas, libros, artículos, presentaciones, podcasts, videos, webinars, etc. y todos estos canales están presentes para dar a conocer o acreditar al coach, con el objetivo de ir llegando de forma más o menos rápida al potencial cliente e ir ganando credibilidad, “autoridad” (así se dice, aunque no me entusiasme él término) y finalmente confianza (éste sí que me gusta).

Veamos esas ventajas del coaching online.

Eliminando fronteras. Todo al alcance del cliente

Que esta sea la primera ventaja no es casualidad. Estoy convencido de que por sí sola justifica la elección del coaching online. Veamos.

Tú, potencial cliente, probablemente has llegado a este artículo de forma intencionada, tal vez explorando las opciones de contratación de un coach y tienes la posibilidad de optar por la modalidad presencial, la clásica, o bien decidirte por trabajar en remoto, por videoconferencia. Tal vez tengas dudas, porque nunca has recibido coaching en remoto.

Imaginemos que has encontrado a un coach que vive en tu ciudad y también me has encontrado a mí, que estoy al otro lado de la pantalla de tu computadora. El primer factor de decisión no tiene nada que ver con que sea presencial u online, sino algo que ya apuntamos antes: la confianza.

Las tecnologías de comunicación eliminan fronteras y permiten al cliente acceder al coach idóneo.

Las tecnologías de comunicación eliminan fronteras y permiten al cliente acceder al coach idóneo.

¿Confías en ese coach que vive en tu ciudad? Adelante, seguro que hará un buen trabajo y no te va a defraudar.

¿Confías en mí? Eso significa que los artículos, videos, entrevistas, podcasts que preparé para ti han contribuido a construir el clima de confianza que necesitabas y estás convencido de que lo que te ofrezco te conviene, así de sencillo.

Por tanto, ya no estamos en remoto, para nada, sino en la antesala de iniciar una conversación que te llevará a lograr tu propósito.

El medio es eso, un medio, no un fin.

La tecnología online disuelve las distancias. Una videoconferencia no distingue si los interlocutores están en el mismo edificio o se encuentran en las antípodas.

¿Dónde te encuentras tú? ¿En Centroamérica? ¿En Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Venezuela o Bolivia? ¿En México? ¿En Brasil, EEUU, Japón cualquier otro país -y hablas español-?

Como yo estoy en España, todo se reduce a acordar una hora que nos convenga a ti y a mí para empezar sacar provecho de la esa confianza (que, dicho sea de paso, crecerá mucho durante las conversaciones). Lo demás es secundario, aunque también supone ventajas.

El Coaching Online ayuda a aprovechar el tiempo

La modalidad presencial requiere que el cliente o el coach se desplacen. Puede acordarse mantener las sesiones presenciales en el domicilio del cliente o en su centro de trabajo. Otra opción es que el cliente se desplace al punto acordado: el domicilio del coach o una oficina donde tiene una sala para las sesiones.

En cualquiera de las opciones se consume un tiempo precioso en el transporte que, en las grandes ciudades puede ser considerable. La puntualidad puede asimismo verse comprometida por los imponderables del tráfico, por retrasos del metro o de los buses.

El tiempo, que es un bien preciado que hay que gestionar puede sencillamente perderse con facilidad.

Con un mínimo de compromiso por parte del cliente y del coach, las sesiones online resultan en una clara optimización del tiempo. Sin más.

En el espacio preferido

Cada uno de los interlocutores está en el lugar elegido (se supone que nadie obliga a nadie a estar en donde no quiere estar).

Una sala tranquila, tu pequeña (o gran) biblioteca, un espacio de trabajo, una zona para la lectura. El espacio que más te guste. Obviamente, puedes cambiar de una sesión a otra. Tal vez en un momento dado, te conviene conectarte desde tu oficina. Tú eliges el sitio adecuado para cada sesión.  Y lo mismo puede hacer el coach.

Te muestras como eres

La pantalla de la videoconferencia se convierte en una ventana a través de la cual, tú, cliente, te muestras al coach y éste se muestra a ti.

Cada uno decide qué exponer a través de esa ventana. Esto es muy interesante, porque tanto el entorno (allí donde te encuentras) como uno mismo, conforman el microsistema que vas a compartir a lo largo de las sesiones.

Y puesto que el coaching es esencialmente una conversación exploratoria de la situación, intereses y aspiraciones del cliente, el clima de esa conversación es tan importante que, tanto el cliente como el coach, velarán porque sea el adecuado. ¿Qué es clima adecuado? Justo el que permite que la conversación fluya hacia el propósito fijado, sin que haya factores que perturben o distraigan.

El Coaching Online potencia la Flexibilidad

A ningún profesional le gusta cancelar compromisos, siendo conscientes de que eso significa una molestia o incomodidad para la persona o personas con las que se había acordado algo.

La cancelación de un servicio online es, por supuesto, algo no deseable. Simplemente su negativo efecto es de menor impacto que una cancelación en modo presencial.

Claro que no es lo mismo cancelar con suficiente antelación que en el último minuto. La puntualidad y mantener los acuerdos es un signo de responsabilidad, aunque todos estamos sujetos a imponderables e imprevistos más allá de nuestro control y ello nos lleva a la flexibilidad y a la comprensión. Pues bien, todo esto es más manejable en online que en presencial, es un hecho.

La aportación de la tecnología

Las videoconferencias no se han inventado este año ni el anterior. Tienen ya un largo recorrido como tecnologías ampliamente adoptadas tanto en el ámbito personal como empresarial. Por mi parte, proporciono coaching online desde hace bastantes años.

La terrible pandemia del Covid-19 que ha azotado el mundo entero y ha conmocionado nuestro estilo de vida, también ha significado cambios en muchos aspectos y sectores. Sabido es que en las épocas de crisis siempre hay sectores muy perjudicados y otros que experimentan crecimientos insospechados.

Como este artículo no trata de economía, solo nos referiremos al impacto que los confinamientos y restricciones originados por la pandemia ha supuesto en las tecnologías de las comunicaciones, más en concreto en las videoconferencias:

He tenido la suerte de encontrarme con la tarea hecha. En un artículo publicado por VisualCapitalist figuran los siguientes datos referidos al incremento de utilización de sistemas de videoconferencia (ellos lo llaman livestreams) por segmentos generacionales:

Valores de abril 2020 y diciembre 2020:

Generación Z     17,4 % – 19,5 %

Millennials         15,6 % – 32,9 %

Generación X       8,4 % – 23,4 %

Boomers                  6,5 % –   8,8 %

Resulta curioso comprobar que el incremento en la utilización de la videoconferencia es muy significativo en las generaciones X y Millennials, en tanto que, en los más jóvenes, generación Z y los más veteranos, boomers, el incremento es testimonial. Probablemente se deba a la influencia del teletrabajo.

Como se dice con frecuencia: la videoconferencia ha llegado para quedarse. Ya está en nuestras casas con la misma naturalidad que la televisión o el microondas.

Las opciones son múltiples, desde versiones más que aceptables sin coste a fórmulas de pago asequibles que van desde el trabajador autónomo a grandes corporaciones. Por citar a los más conocidas. Zoom, Google Meet, Jitsi, Skype, Chime, Teams o Webex. Al final, casi todos tenemos varias de estas herramientas, pues todas ofrecen lo fundamental y los profesionales nos adaptamos a lo que el cliente demande. ¿O vamos a dejar de atender a un cliente por la herramienta que usa? Eso nunca.

Si crees que el lenguaje no llega a todo, usa metáforas. Comprobarás su fuerza.

Si crees que el lenguaje no llega a todo, usa metáforas. Comprobarás su fuerza.

[h2]: El Coaching Online potencia la Superación de creencias.

¿Qué son las creencias? Buena pregunta. Dejemos claro que en el contexto del coaching no tienen nada que ver con la religión. Sin entrar en detalles, que eso es tema de artículos monográficos, las creencias son nuestros esquemas mentales que en gran medida deciden nuestros comportamientos. Las creencias están ahí y en coaching nos preguntamos ¿Me ayudan o limitan? Si identifico una creencia que me limita, vuelvo a preguntarme si esa creencia tiene razón de ser, si está ahí como si fuera una ley física inapelable, como la de la gravedad -si suelto una pelota que tengo en la mano sé que caerá al suelo-, o bien, está ahí -la creencia- porque nunca me he preguntado qué hace ahí, nunca la he cuestionado.

Pues bien, en este artículo propongo cuestionar la siguiente creencia: “Con el coaching online, por videoconferencia, no pueden lograrse resultados como el coaching presencial”. Esta creencia puede afectar tanto al cliente como al coach. Toda creencia está en nuestra mente por algo, por nuestra experiencia, por lo que hemos visto, por nuestro entorno, por nuestra formación, por… cualquier otra razón.

¿Esta creencia es limitante? Por supuesto que sí. De momento impide que tú que estás -por ejemplo- en Guayaquil, o en Montevideo o en Yakarta, mantengas sesiones de coaching conmigo, que estoy en Madrid.

Ahora vamos a cuestionarla. ¿Es realmente inferior el coaching online al presencial? Y la creencia tira de argumentos. Así, se apela al papel del lenguaje no verbal y aquí salen a relucir detalles pretenciosamente científicos, cuando no pasan de ser opiniones de dudosa demostración. Veamos algunos ejemplos en infinidad de artículos en Internet:

  • Encogerse de hombros: significa que no se entiende lo que ocurre. No necesariamente, pues también puede significar que algo no nos importa, aún entendiéndolo.
  • Cruzar las piernas en forma de “L” invertida: Posición competitiva. ¿Es esto científico?
  • Y si las piernas se mueven repetitivamente o temblando significa que la persona está nerviosa. Vaya conclusión tan trivial.

Ahora imaginemos que estamos en una videoconferencia. Puedo ver si la persona con la que hablo encoge los hombros. Sin embargo, no puede apreciar si tiene las piernas cruzadas en posición competitiva, ni tampoco si le tiemblan las piernas. Dudo mucho que una conversación entre un cliente y yo, en un contexto de confianza, en sintonía o compenetración (rapport, dicen en inglés), el cliente tenga las piernas cruzadas en formato competitivo. No tiene sentido. En el supuesto de que esté nervioso, más allá de que le tiemblen las piernas y no pueda verlas. ¿No habrá evidencias de ese nerviosismo reflejadas en su cara y en su voz? Por supuesto que sí. Precisamente el cuerpo es una entidad que se manifiesta con coherencia entre sus componentes.

Hay estudios que sostienen que el lenguaje no verbal es responsable del 93% de nuestra comunicación (Albert Mehrabian). Si este porcentaje fuera cierto ¿Qué es el 7% restante? ¿El lenguaje verbal? ¡Vaya! Pues entonces, no es necesario hablar, con el 97% tenemos suficiente. Me gustaría saber qué pensará sobre esto Rafael Echeverría, autor del mítico libro “La ontología del lenguaje”, o todos aquellos, incluyendo a Noam Chomsky y a los creadores de la Programación Neuro Lingüística que dedicaron sus vidas a entender cómo las ideas que generan nuestros cerebros pueden cobrar realidad, materializarse y convertirse en hechos de comunicación, precisamente gracias a su expresión a través del lenguaje.

Aún se puede ir más lejos. En la última década del siglo pasado, Paul Ekman desarrolló una teoría en torno a los micro gestos o micro expresiones faciales que se generan de forma involuntaria y duran un instante, menos de un segundo. Estos micro gestos pueden utilizarse teóricamente para conocer las emociones que experimenta la persona que manifiesta esos micro gestos. En teoría, estos micro gestos son universales y aparecen siguiendo patrones que son independientes de la cultura.

Debido al carácter involuntario de las micro expresiones o micro gestos, resultaría -si la teoría se acepta- que alguien que sea capaz de interpretar los micro gestos es como si estuviera viendo con precisión qué emociones están experimentando los demás, hasta el punto de que los micro gestos pueden servir como detectores de mentiras.

El propio Ekman dice “No tener mucha fe en las palabras, pues las estadísticas muestran que una persona normal miente 3 veces al hablar durante 10 minutos”. No tengo criterio para rebatir esta afirmación, aunque sí puedo decir que, si se me concediera mágicamente el poder de detectar e interpretar los micro gestos, rechazaría ese regalo mágico.

Prefiero hablar con mis clientes en las sesiones de coaching, confiando en que el flujo de la conversación los llevará a clarificarles sus emociones, perfilar sus objetivos y empezar a cambiar, que muchas veces, es lo que pretenden. No me interesa escudriñar los gestos de mi interlocutor para detectar sus mentiras, pues normalmente basta con exponer las eventuales contradicciones de la conversación, que no suelen ser fruto de una intención de engañar, sino del proceso de desenmarañar el ovillo de las ideas del cliente, que lo que realmente busca es clarificar sus asuntos.

Conclusión.

El coaching online es una increíble oportunidad para el desarrollo personal, la búsqueda y consecución de objetivos más ambiciosos y la clarificación de situaciones que el cliente es capaz de llevar a cabo con la sola ayuda de una conversación rigurosa, que sigue un método, a través de esa ventana al mundo que es la pantalla con el micro y el altavoz que permite escuchar la voz, apreciar el ritmo y las expresiones corporales y faciales fundamentales

La voz, el tono, la cadencia, las pausas, los titubeos y silencios, así como ese lenguaje no verbal, que ciertamente existe y es importante como complemento del lenguaje verbal, son manejables de forma natural en el contexto online.

Falta una perla. Si el cliente y el coach están de acuerdo, pueden grabarse las sesiones, cuya revisión aportará increíbles detalles para ampliar la perspectiva, mostrar errores a corregir y aprender del proceso. Para el coach sí que es un verdadero regalo. Yo pido siempre permiso a mis clientes para grabar las sesiones. 9 de cada 10 dan su consentimiento.

¿Tienes interés en el coaching? Te invito a mantener una conversación por videconferencia sin coste ni compromiso para entender tu situación y tus expectativas. Reserva aquí tu sesión de 30 minutos.